El director británico James Judd es el invitado esta semana para ponerse al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) en el concierto que ofrecerá el viernes [día 3], a partir de las 20,30 horas, en el Auditorio de Tenerife. El programa previsto en esta undécima fecha de la temporada de abono incluye la interpretación de la Suite orquestal número 3 de Bach y la Novena Sinfonía de Bruckner.
James Judd lleva más de ocho años como director musical de la Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda y más de catorce de la Filarmónica de Florida. Además es el principal director invitado de la Orquesta Nacional de Lille y director artístico honorario de la Orquesta Joven de la Comunidad Europea. Empezó su carrera como director asistente de la Orquesta de Cleveland, puesto que aceptó tras ser invitado por Lorin Maazel. Cuatro años después retornó a Europa después de su nombramiento como director musical asociado de la Orquesta Joven de la Comunidad Europea por Claudio Abbado, orquesta de la que continúa siendo director artístico honorario.
El director británico regresa casi dos años después como invitado de la OST. En mayo de 2007 la formación interpretó en la Sinfonía número 7 de Mahler y en esta oportunidad lo hace con dos obras, que resultan igualmente desafiantes. De una parte, la velada arrancará con la interpretación de Suite orquestal número 3 de Bach, que dará paso en la reanudación a la “Inconclusa”, denominación que recibe la Sinfonía número 9 de Bruckner, una pieza en la que el compositor trabajó durante nueve años y que falleció sin culminarla.
Esta obra fue estrenada en Viena en 1903, seis años después de la muerte de su autor, bajo la dirección de Ferdinand Löwe, quien realizó una variación de la obra que sólo tuvo vigencia hasta el 2 de abril de 1932, fecha en la que interpreta la partitura junto a la edición crítica de Alfred Orel al que Bruckner había dejado el manuscrito original. A partir de entonces, y como ocurrirá también en el Auditorio de Tenerife, se interpreta únicamente la edición Leopold Nowak, que no difiere sustancialmente de la pieza de Alfred Orel.
